Volver, elegir

En 1999 me fuí de Colombia.  Acepté, después de rechazarla años antes, una muy buena invitación: irme con La Mona y Pablo a vivir al País Vasco, a dirigir la naciente área de cooperación internacional de EDEX, una ONG centrada en proyectos educativos.

Una de las razones para aceptar irnos fue que queríamos que nuestro hijo viviera otra vida, que viviera otras realidades, que pudiera salir a la calle, que tuviera barrio.  Vivíamos en ese entonces en La América, lugar de las nostalgias familiares.  Mi hijo tenía 9 años y jamás había estado solo en la calle, montando en bicicleta, caminando, jugando. Y habíamos visto, a pocos metros de nuestra casa, matar a dos personas, vendedores de drogas.  “Siquiera los mataron”, decían algunos vecinos y vecinas.  Me preguntaba, en esos casos, cómo es posible que alguien se contente con la muerte de otra persona, sea lo que sea esa persona.

Nos fuimos con plazo fijo, 3 años.  Cada día alguien nos preguntaba, allá o acá, si nos íbamos a quedar.  A los 3 años decidimos quedarnos.  ¿Definitivamente?, nos preguntaban.  No, indefinidamente, respondíamos. Un año, diez años, toda la vida, pero indefinidamente, sin fecha de regreso.

Nadie entendió, ni allá ni acá, por qué tomamos la decisión de volver a Colombia, de volver a Medellín.  Cómo se van a ir, están locos, nos decían allá.  Cómo se van a regresar, están locos, nos decían acá. En septiembre de 2004 volvimos.

Volvimos, impulsados por varios hechos: cuando Fajardo ganó la alcaldía, en octubre de 2003, sentimos que hubiera sido bueno estar en Medellín ese día.  Leer Angosta, de Héctor Abad, me hizo decir, lágrima en los ojos: tengo que volver a esa ciudad, a la Angosta de Angosta.  Y pensamos, también, que a nuestro hijo, ya casi 15 años, le vendría bien recuperar la familia, recuperar su ciudad, tener un lugar que pudiera sentir como suyo.  Y nos dijimos que era en ese momento o nunca.  Vivíamos de maravilla y eso malaconstrumbra, genera adicción esa vaina de vivir tranquilo, sin mayores afanes, sin mayores angustias, con una rutina más o menos clara, con un presente y un futuro más o menos despejado.  Disfrutamos mucho esos 5 años pero nunca nos sentimos “de allá”.  Corazón y razón siguieron acá. Nuestros sueños seguían en Colombia.  Nuestros compromisos estaban en Medellín.

No nos hemos arrepentido ni un minuto de haber vuelto.  A pesar de lo que dejamos allá y a pesar de las muy duras realidades de acá.  Aquí están nuestra emociones, nuestras nostalgias, nuestros pasados, nuestros presentes, nuestros futuros.  Pablo tiene esta ciudad en su alma de artista plástico, y la manera como la devora nos confirma que volver a Colombia, que volver a Medellín, fue la decisión más importante de nuestras vidas.  La Mona recuperó su espacio de ceramista, recuperó su barro, su tierra cocida.

Este país está vivo aunque algunos han intentado matarlo.  Esta ciudad está viva aunque algunos han intentado matarla.  Resistir.  Persistir.  Vivir esta ciudad, disfrutar esta ciudad, conocer esta ciudad, amar esta ciudad.  Eso hacemos, cada día.  Felices de haber vuelto.  Felices de haber escogido, de haber elegido a Colombia, de haber elegido a Medellín.  Lo nuestro, afortunados, no fue un conformarse con estar acá: lo decidimos.  Quisimos volver.  Queremos estar acá.  Esta ciudad es nuestra elección.

Jorge Melguizo

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5 comentarios

Archivado bajo Medellín, Retorno

5 Respuestas a “Volver, elegir

  1. Excelente Jorge. Aquí es donde está la acción. Para qué vivir en países ya armados si aquí es donde todavía mucho por hacer.

    Un abrazo.

  2. Este post me llega directamente al alma. Mi familia a veces es muy insistente en que nos vayamos del país y yo, francamente, a veces frente a algunas situaciones siento que deberíamos irnos. Cuando hay que explicarle un hecho especialmente duro a un niño, cuando hay que decirle que se quite de las ventanas que está sonando bala, duele el corazón.

    Son menos los argumentos para quedarse, pero claramente son más hondos que cualquiera de los argumentos para irse. Acá estamos construyendo, acá nos quedamos a hacer de esta una mejor ciudad y a seguir aprendiendo.

    Muchas gracias por haber inspirado la reflexión.

  3. Hermoso texto don Jorge, conmovedor, qué bella manera de decir verdades. A veces resulta necesario leer motivos de otros para recordar las razones propias. Aquí, como lector humilde, le doy las gracias por dejar a la vista de todos un retrato tan íntimo y sincero.
    Uno escoge esta ciudad por lo que está pasando y también por lo que puede seguir sucediendo. No hay palabra más singular que Futuro porque, para hacerla realidad, escribirla es una tarea plural.

  4. una apertura del por que usted merece ser candidato a la alcaldia de medellín, la mejor de las suertes para usted por el futuro de medellín

  5. Pingback: Articulo Indexado en la Blogosfera de Sysmaya

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