Medellín en Navidad

Ven a nuestras almas.  Ven no tardes tanto.  La Navidad de este 2010 es dura para mucha gente en Colombia, pasada por agua, angustiosa.  Cada aguacero de tarde o noche es una angustia más, una tarde dura, una noche dura, una tarde perdida, una noche perdida, un día más de angustia en medio del miedo por un deslizamiento, por un desbordamiento.  Una noche más de angustia por lo que deja de venderse, un peso más a la ansiedad de todo el año, a la esperanza puesta en este diciembre para ganarse unos pesos –tal vez los únicos- , pesos que dependen de que no llueva, de que la gente salga a caminar, a ver los alumbrados, a pasear en familia, a caminar por el centro, a caminar por el río, a comprar lo que sea.

En Medellín, bien librada hasta ahora en este diluvio colombiano, barrios como Esfuerzos de Paz, en la Comuna 8, a un costado del Pan de Azúcar, o en el Olaya, bajo el metrocable de occidente, en esa ladera que cae hasta La Iguaná, o en Las Independencias, esa ciudad enorme en la montaña occidental de la Comuna13, en esos barrios, por decir algunos, las nochebuenas no son tan buenas, los pesebres son sus mismas casas y calles, las novenas son rogativas para que pare de llover y no se deslicen sus casas, no se pierdan sus cosas, no se mueran ellos y sus amigos y sus familiares y sus vecinos.

Quien haya ido a Esfuerzos de Paz sabrá de pobreza.  Es el cuarto mundo en una ciudad del tercer mundo.  Es un pueblo del Chocó en Medellín.  Es África, la África profunda, en indicadores de desarrollo humano y de calidad de vida.  Es lo que falta, es la deuda pendiente, es el reto enorme, es el resultado de años de mala planeación, o de no planeación, es el acumulado de la guerra de este país, es el producto de la corrupción en este país, es el saldo de los desplazamientos violentos, es la esperanza de quienes vienen a esta ciudad buscando las oportunidades que no tienen en sus veredas, en sus municipios.  Es la alegría de la población afrodescendiente en medio de las carencias.  Es el optimismo porque para abajo no hay más nada, todo es ganancia de aquí en adelante.  Es el sonido inmenso de equipos inmensos, en medio de todas las casas de madera, de todos los entresijos de esos caminos (¿caminos?), algunos de los que atraviesan por las mismas casas.  Esfuerzos de Paz, un modo poético de nombrar la miseria, un modo real de nombrar la esperanza.  Cada aguacero allí se vive como un diluvio universal sin un arca en la que refugiarse.

Cada aguacero es, para quienes viven de vender en las calles, un golpe más a su pobreza, a su desventura.  Es como si alguien les dijera, desde quién sabe dónde, que es imposible salir adelante por las buenas, que nada hay que hacer, que será la pobreza, que será la miseria su dulce compañía.

Cada nube en el cielo es un anuncio de lo que hoy tampoco se hará, de lo que hoy se perderá, de la gente que no vendrá, de la gente que no comprará, anuncio de “ahoraquédiablosvoyahacerparallevaralgoalacasa”.

Todas las esperanzas puestas en una nube.  “Sola en esta nube”, como el cuento, bellísimo, de Óscar Castro García, que transcurre en el Guayaquil de Medellín, y que es también una oda a la desesperanza.

Medellín en Navidad.  Somos trópico, es decir, impredecibles.  Llueve a cántaros.  Esta ciudad que en Navidad resplandece, que en Navidad brilla, que en Navidad se ilumina, que en Navidad se engalana, que en Navidad es feliz en tantas cuadras, en tantas calles, en tantas esquinas, en tantas ventanas, esta ciudad, ahora en Navidad, también se ahoga en las aguas que caen, en la pobreza que sigue, en las angustias que se sienten.  Dulce Jesús mío.

Jorge Melguizo

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3 comentarios

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3 Respuestas a “Medellín en Navidad

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  2. Todavía hay deudas acumuladas. Afortunadamente, desde hace unos años, ya no son tantas. Hay que seguir, hay que seguir, hay que seguir… Desde donde estemos no podemos perder lo ganado. La ciudad debe ser siempre el objetivo, el norte. Adelante Jorge con tus sueños que en ellos están representados muchos de los míos y, sin duda, los de muchos más.

    No conozco Esfuerzos de Paz. Quiero ir.

  3. Lina Betancur

    Y qué hacer para que las nubes grises no se metan tan adentro de nosotros que congelen los deseos, las ilusiones, las esperanzas.
    Y qué hacer cuando los esfuerzos de paz parecen ser en vano y cuando tardan tanto, y cuando tardan tanto…

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