Las 7 palabras para Medellín

Un periodista, Óscar Montoya, me llamó la semana pasada y me dijo: “Melguizo, como se acerca Semana Santa les estoy pidiendo a todos los candidatos a la Alcaldía que me digan sus 7 palabras para Medellín”.  Me gustó esa pregunta porque obliga a pensar cuáles palabras sintetizan las propuestas pero, también, en cuáles palabras se engloban la realidad, el presente y el futuro de nuestra ciudad.

Y las 7 palabras que le respondí fueron: Camino, Transformación, Educación, Cultura, Convivencia, Oportunidades y Transparencia.

Camino, porque Medellín tomó un camino desde el 2004 con la Alcaldía de Sergio Fajardo y lo continuó con Alonso Salazar.  Ese camino es el de una gestión pública enfocada en la superación estructural de la pobreza, el camino de la intervención integral del Estado en los barrios y el camino de la política puesta al servicio de los intereses colectivos y no de los beneficios privados.  Ese es el camino que yo me propongo continuar, mejorándolo cada día a partir de los aprendizajes de estos años.  Hoy sabemos más, tenemos más experiencias y tenemos un camino trazado.

Transformación, porque pocas ciudades del mundo se han convertido tan rápidamente en ejemplo de cambio, de transformación social, educativa, cultural, urbana.  Nos hemos convertido en referencia, en modelo, en sitio obligado de visita para quienes quieren ver los proyectos innovadores, los programas de intervención sobre violencias, los resultados concretos.  Medellín era la ciudad más violenta del mundo (lo decían las cifras) y hoy no somos ni la más violenta del mundo, ni la más violenta de Latinoamérica ni la más violenta de Colombia.  Éramos una ciudad encerrada en sí misma y hoy somos una ciudad de cara al mundo, sede de grandes eventos internacionales.  Hoy somos la ciudad con mayor calidad de vida en Colombia, según Planeación Nacional.  De ser sinónimo de lo peor, pasamos a ser ejemplo.

Educación, porque se ha convertido en nuestra principal prioridad, no sólo para el gobierno sino para la sociedad: para las empresas privadas, que se han sumado con plata, hechos y voluntariado a la gestión de los colegios públicos.  Para la comunidad, que en sus planes de desarrollo locales, en comunas y corregimientos, tienen como principal prioridad la educación y dedica a la educación los mayores porcentajes del presupuesto participativo.  Para el gobierno municipal, por supuesto, porque hemos hecho de la educación el principal sentido, el principal programa, la principal prioridad de nuestras políticas y de nuestros presupuestos.

Cultura, porque se ha convertido en símbolo de Medellín.  En nuestra ciudad, la cultura es una de las herramientas claves para la transformación.  Es la ciudad del país que dedica mayor porcentaje de su presupuesto a cultura.  Los Parques Biblioteca, visitados cada semana por 88 mil personas.  Las 15 mil personas que entran semanalmente a los museos, la mayoría con entrada libre.  El Centro Cultural de Moravia, modelo latinoamericano de gestión y proyección.  La Red de Escuelas de Música Sinfónica, con más de 4.600 niños, niñas y jóvenes.  La Casa de la Música.  Las escuelas de hip hop y el crecimiento del mundo hoper.  Altavoz, con su proyección internacional y con las más de 250 bandas de todos los géneros que convoca cada año. Las 23 salas de teatro, con entrada libre todos los últimos miércoles de mes. La Fiesta de Artes Escénicas, convertida ya en modelo también para eventos similares en el continente. Las becas a la creación, que permiten que un buen grupo de artistas de todas las áreas puedan dedicarse a ese acto sublime de crear.  La Fiesta del Libro y la Cultura con sus más de 280 mil visitantes cada año, la Feria de las Flores, la programación cultural en barrios, el Festiafro.  En fin.  La cultura como propuesta de vida, permanente, en las calles y barrios de Medellín.

Convivencia, porque lo contrario a la inseguridad no es la seguridad, es la convivencia.  Aprender a vivir en sociedad, respetar al otro, reconocer la diversidad.  Hacer de las diferencias un atributo y no un obstáculo para relacionarnos. Encontrarnos en los espacios públicos, después de años de estar encerrados por las violencias.  Hacer de los espacios de participación espacios de deliberación y de construcción colectiva.  Hacer acuerdos para superar los desacuerdos.  Ser capaces de entender qué somos como sociedad y como ciudad, y hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que seamos mejor ciudad, mejor sociedad.

Oportunidades, porque una sociedad tan desigual, tan tremendamente inequitativa, debe tener en la palabra oportunidades su norte: que todos y todas tengamos oportunidades, que los derechos no sean privilegios ni favores, que lo público –es decir, lo de todos- sea garantía de inclusión y de equidad, y sea también garantía de calidad: lo mejor de una sociedad debe ser lo público: la educación pública, la cultura al acceso de todos, el transporte público, el espacio público, los servicios públicos, el manejo de lo público como generador de confianza.  Cerrar las puertas de lo malo y abrir las puertas de las oportunidades es parte de lo que hemos hecho y debemos seguir haciendo en Medellín.

Transparencia, porque sin esta palabra nada de lo anterior tiene sentido.  La corrupción es uno de los peores males en Colombia.  Medellín fue calificada en 2003 como una de las 5 ciudades con mayor corrupción por la Confederación de Cámaras de Comercio, que nos calificó con 1.95 sobre 5 en transparencia.  Desde el 2006, el mismo estudio nos califica con 4.6 sobre 5, y resalta a Medellín como una de las 5 ciudades del país con mayor transparencia.  Los dineros públicos son sagrados, decimos y hacemos nosotros: nadie tiene derecho a robarse un peso del presupuesto público.  No podemos volver atrás: gobernar con transparencia debe seguir siendo parte del modelo Medellín.

7 palabras que me hacen pensar en una octava palabra: emoción.  La emoción nos define a los de Medellín.  Nos emociona esta ciudad y lo que hemos hecho en tan poco tiempo es emocionante.  Y ya para cerrar pienso en la novena palabra: orgullo.  Qué orgullo lo que hemos sido capaces de hacer, colectivamente.  Qué orgullo contar esta ciudad.  Qué orgullo poder decirle al mundo que hemos sido capaces.

En fin: las 7 palabras para Medellín que se volvieron 9 en estas notas: camino, transformación, educación, cultura, convivencia, oportunidades, transformación, emoción, orgullo.

Jorge Melguizo

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2 comentarios

Archivado bajo Medellín, Partido Verde, Política, Precandidatura, Programa de Gobierno

2 Respuestas a “Las 7 palabras para Medellín

  1. yo destaco la transparencia, con ella hacemos todo lo que soñemos posible, sin ella no habrá proyecto por loco o sensato, que se pueda alcanzar, por que no alcanzarían los recursos ni participaríamos todos… sin duda no generaría riqueza para la ciudad sino para algunos y así producir otro gran conflicto social como es típico en los ciclos de violencia en Colombia.

  2. Jorge, muy buenas tus nueve palabras. Resumen el camino, el presente y los compromisos de Medellín con sus ciudadanos. Felicitaciones.

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