Inventarse una nueva vida

Inventarse una nueva vida.  En este país a mucha gente le toca inventarse una nueva vida.  Desplazados, víctimas de las violencias, damnificados de las catástrofes naturales.  Desempleados.  Profesionales que no encuentran en su profesión lo que buscaban.

Imagínese (cierre los ojos, dese unos minutos para pensarlo, para intentar sentirlo) que son las 2 de la madrugada y a su casa comienza a entrar agua por todos lados y solo tiene tiempo para salir por una ventana, llevándose a su hija.  Queda el miedo, queda el silencio atronador de la tragedia, queda la desazón, queda la soledad, queda la ansiedad, queda la miseria más absoluta en medio de la que ya era la miseria más absoluta. Queda la oscuridad. Queda la impotencia. Quedan bajo el agua sus únicas cosas, los pocos recuerdos, el colchón, la ropa, las ollas, la libra de panela. ¿Y ahora qué?  Toca inventarse una nueva vida, con su hija en la mano, con la tristeza profunda en el alma, con el abandono total por compañía.

Imagínese (cierre los ojos, dese unos minutos para pensarlo, para intentar sentirlo) que son las 2 de la madrugada.  Afuera de su rancho se oyen ruidos de botas.  No sabe si esas botas son oficiales, del ejército.  O si son ilegales, de guerrilleros, de paramilitares.  Con todas las botas le da miedo.  Sale huyendo, sin mirar atrás.  Si es que la han dejado salir huyendo, que se considera un verdadero logro.  Y sigue corriendo, con su hija, con sus dos hijos, con su esposo, con su abuela.  Corren.  Horas, días, semanas, huyendo.  No miran atrás.  Llegan a una ciudad, a sus montañas, al lado del río.  Hacen un rancho.  Están a salvo.  ¿A salvo de qué? Toca inventarse una nueva vida, con su familia en la mano, con la tristeza profunda en el alma, con la esperanza por compañía.

Imagínese (cierre los ojos, dese unos minutos para pensarlo, para intentar sentirlo) que son las 6 de la tarde.  Ha terminado otro día de búsqueda de trabajo.  No lo ha conseguido.  ¿Cuántos días han terminado así? ¿Cuántos días hace que busca y no encuentra? ¿Cuántos días sin saber qué hacer, qué más hacer, qué puertas tocar, de qué vivir?  Imagínese que son las 6 de la tarde de ese día y nuevamente regresa a su casa, en las montañas, al lado del río, a su rancho.  Su hija, sus hijos, su esposo, su abuela, esperan.  Como todas las tardes, esperan.  Siguen esperando.  Toca inventarse una nueva vida, se dice, porque así va a ser, así está siendo, imposible.  Una nueva vida, de dónde por dios, para dónde por dios, qué hacer diosmío, qué más puedo hacer.  Una nueva vida, en qué, dónde, con qué.

Inventarse una nueva vida.  Ocurre todos los días.  Es la desazón como patria.  Es este país, carcomido por la politiquería y la corrupción.  Y por la guerra.  Invierno, sí, pero más corrupción que invierno.  En otros países hay invierno también, y desastres naturales, y pueblos y pueblos inundados, pero las tragedias son menores: en este país son mayores las tragedias de los miles de personas que los desastres naturales.  Se han robado este país y quienes se lo han robado son los causantes de esas tragedias de miles.  Y la guerra sigue, y quienes han prohijado la guerra, las guerras, ahí siguen.  Y ahí siguen, guerreando, jodiendo, en medio de los desastres, a pesar de las tragedias.  Sumiendo al país en mas tragedias.

Toca inventarse una nueva vida en este país.  Pero no es fácil inventarse una nueva vida en este país.  Para muchísima gente, este país es una desesperanza. Un dolor. Un miedo.  Toca inventarse un nuevo país.

Jorge Melguizo

Anuncios

3 comentarios

Archivado bajo Invierno, Política, Solidaridad

3 Respuestas a “Inventarse una nueva vida

  1. Y hay que ser persistentes en esa idea de reinventar este país. No nos podemos cansar, ni pensar que la tarea está hecha. ¡Hay que seguir!

  2. Alejandro Bolívar

    Imagínese (cierre los ojos, dese unos minutos para pensarlo, para intentar sentirlo)… que los papeles, los cheques y las cuentas de cobro que hoy firmaste en tu oficina traerán beneficios y oportunidades para mucha gente. Que el desempleado tiene una nueva oportunidad, que la ama de casa ahora puede salir a trabajar porque tiene dónde dejar sus niños… Que el conductor de bus, así vaya de afán, no se va a pasar el semáforo en rojo porque es consciente que puede acabar con su vida o la vida de otro. Que hay una persona menos en silla de ruedas, muletas o muerta. Imagínese que cada vez hay más personas con un mínimo vital de agua en Medellín, que algo tan hijueputamente simple, como abrir una llave para que salga el precioso líquido, esa facilidad, ahora hace presencia en más hogares. Que el emprendedor ahora tiene nuevas Y MEJORES oportunidades para hacer su idea realidad… Imagínese que, aunque no puedes cambiar el mundo, puedes cambiarle el mundo a muchas personas… Tienes que ser alcalde, algún día… ese día, sé que Medellín tendrá una nueva oportunidad.¡NO PARES!

  3. NEUS MONTSERRAT

    Fantástico post, Jorge.
    Inventar de nuevo, cada día, cada instante. Soñar, despertar, luchar por lo que crees y continuar con el trabajo empezado. ¡Adelante, siempre hacia delante!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s