Bilbao, Barcelona, Rosario

Bilbao, Barcelona y Rosario han servido de referencia para Medellín.  Estas 3 ciudades han sido ejemplo para Medellín en desarrollo urbano, en planeación estratégica, en alianzas público privadas, en las apuestas por la cultura como motor de transformación.

Escribo estas notas desde Rosario, al frente del río Paraná, a 4 horas de Buenos Aires. Vine invitado por la AECID y el Centro Cultural Parque España para hacer parte de un seminario sobre planificación cultural para personas de todo el cono sur (http://culturaparaeldesarrollo.wordpress.com)

Llegué acá desde Barcelona, donde estuve 10 días invitado por Fundación Kreanta, como coordinador de la Cátedra Medellín Barcelona que hacemos desde principios del 2009 (www.catedramedellinbarcelona.org y www.kreanta.org) .  Y antes estuve unos pocos días en Bilbao, esa ciudad de mis nostalgias, adonde fui invitado por EDEX, Sartu y el Gobierno Vasco a dar un par de conferencias (www.edex.es).

Una primera conclusión de estos 20 días en esas 3 ciudades puede parecer obvia pero la escribo tal cual la pienso: lo que hemos logrado en Medellín en los últimos años es REALMENTE transformador y llama la atención en todas partes, incluso en esas 3 ciudades de las que hemos aprendido (no solo de ellas hemos aprendido, por supuesto) e incluso, para esas 3 ciudades, hoy somos referencia en algunos temas que aprendimos de ellas.  Lo que hemos hecho en Medellín es trascendental y no debemos tener ningún reparo, ninguno, en mostrarlo y en exhibirlo.  Y no es que hallamos llegado, no es que ya lo hayamos hecho: seguimos andando, seguimos buscando, seguimos haciendo.  Debemos sentirnos orgullosos de lo que hemos hecho en Medellín.  Y debemos procurar que no se pierda el rumbo.

Segunda conclusión: una de las claves para la transformación de Medellín es que decidimos –hace unos 20 años- abrirnos al mundo y buscar experiencias exitosas en otros lugares, más allá de nuestro valle y de nuestras montañas.  Y buscamos y encontramos mucho por aprender, y por copiar, y por reelaborar, en Bogotá, en Portoalegre, en Curitiba, en Monterrey, en Bilbao, en Barcelona, en Rosario.  Encontramos nuevas formas de pensar lo urbano y de hacer la cultura, nuevas propuestas para impulsar la participación y para diseñar proyectos sociales, nuevas ideas para generar motores fuertes de transformación y para internacionalizar nuestra ciudad. Encontramos experiencias y resultados, y encontramos amigos y cómplices de sueños de presente y de futuro.  En Medellín debemos mantener ese espíritu de búsqueda de mejores respuestas, de mejores experiencias, de nuevos y efectivos proyectos sociales, educativos, culturales y urbanos, y debemos seguir saliendo a buscarlas, con humildad para seguir aprendiendo de otros.  En Bilbao, Barcelona y Rosario, por ejemplo, tenemos mucho que aprender, mucho.

Tercera conclusión: Nos hace falta, en Medellín, mucha mayor producción intelectual a partir de lo hecho.  Nos hace falta gestión del conocimiento.  Nos hace falta mayor análisis académico y político sobre lo hecho. Nos hace falta un fondo editorial municipal.  Nos hace falta un Museo de la Ciudad, que acopie lo que hemos hecho y que lo muestre local, nacional e internacionalmente.  Nos hace falta un mejor uso de las redes sociales y de las nuevas tecnologías para mostrar más creativa y permanentemente las metodologías y las historias y las conceptualizaciones y los resultados (y los fracasos) y los aprendizajes de estos años recientes en Medellín.  Producimos muy poco conocimiento.  O mejor, sistematizamos muy poco conocimiento en Medellín.  En Bilbao, en Barcelona –y algo en Rosario, también- se organiza todo, se sistematiza todo, se publica todo, se cuelga todo en las web municipales y regionales.  Debemos hacer pedagogía pública sobre Medellín.  Tenemos muchísimo que producir, para nosotros mismos en la ciudad, para llevar a las escuelas, a los colegios, a las universidades, a las organizaciones de la sociedad civil, a las empresas (¿en qué oficina de altos empresarios habrá algún libro que cuente la transformación de Medellín?).  Es necesario, y urgente, que nos pongamos en la tarea de producir conocimiento, que además nos exige reflexión sobre lo que hemos hecho bien y mal y sobre lo que debemos hacer.

Y una cuarta conclusión: el capital humano y en algo también el capital social de Medellín hoy es muy valioso: gente preparada, muy preparada, con mucha experiencia, con experiencias reales en su haber, con acumulado, con procesos. Y jóvenes en cantidad entre ese capital humano de excelente formación y de mucha experiencia. Y entidades y organizaciones consolidadas y con muy buen nombre en el exterior.  Si la década de los 80 estuvo marcada por la búsqueda de proyectos claves para Medellín y la década del 90 por la formación de capacidad instalada para responder al enorme reto social de las múltiples y durísimas violencia, la primera década de este siglo se convirtió en la cualificación de esa capacidad instalada, personal y colectivamente.  En esta segunda década del siglo, de acá al 2020, uno de los retos podría ser el de poner ese capital humano en un mayor nivel de formación y reflexión, nacional e internacionalmente, y en hacer prioritaria la gestión del conocimiento: foros, congresos, proyectos editoriales, uso pedagógico intensivo de las redes sociales, escuelas de formación ciudadana, fortalecimiento de la sociedad civil, sistematización, evaluaciones de resultados y de procesos y de impactos, en fin.

Medellín puede y tiene con qué, en personas y en proyectos concretos, que son evidencia y referencia, pasar a ser una ciudad del conocimiento, una ciudad de la innovación, una ciudad de la creatividad.  Un buen reto.

El río Paraná baja al frente de donde escribo estas notas.  Personas de Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile piensan acá cómo mejorar sus ciudades y países desde la cultura.  Un volcán se activó, en el sur chileno pero tiene a todo este sur envuelto en cenizas.  Fontanarrosa es un recuerdo en muchos lugares de Rosario, su ciudad. Y recuerdo a Inodoro Pereyra, su historieta que prefiero y sigo desde hace mucho: dice Inodoro, pampero casi solitario, a su perro, Mendieta: “Por ahí dicen Mendieta que la imaginación al poder.  Yo pienso todo lo contrario: la imaginación, al no poder”.

Jorge Melguizo

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3 comentarios

Archivado bajo Medellín, Política

3 Respuestas a “Bilbao, Barcelona, Rosario

  1. Jorge, usted tiene mucho que darle a Medellín, su actitud actual
    despues de la precampaña, evidencia que la ciudad cuenta con gente muy valiosa y necesaria para nuestro presente y futuro.

    Gracias Jorge.

  2. viviana rebolloso

    ROSARIO -JUN 2011- renuevo las esperanzas que el cambio es posible,y que ya comenzó a gestarse :Rosario, Medellín son ejemplo de ello.
    Esta ha sido una gran oportunidad de compartir con “hermanos latinoamericanos” realidades particulares, que borraron limites geograficos.
    Simplemente gracias .

  3. Doctor Jorge.
    Estoy de acuerdo con sus conclusiones, pues urge que en medellín se haga gestión del conocimiento de los talentos público, debemos multiplicar los conocimeintos a la vez que registrar todas las ralizaciones de los funcionarios públicos representados en el Alclde, su equpo de trabajo, el Consejo, la Asamblea, los empresarios, las unmiversidades, en fin todos los que desde nuestras profesiones aportamos al desarrollo de una ciudad

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